Publicado el 03/07/2025 por Administrador
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Una conversación telefónica filtrada entre la primera ministra de Tailandia, Paetongtarn Shinawatra, y el ex primer ministro camboyano Hun Sen ha desatado una grave crisis política y diplomática en el país del sudeste asiático. El escándalo ha llevado a la suspensión temporal de la mandataria por parte de la Corte Constitucional y ha provocado un terremoto en su coalición de gobierno.
La llamada, registrada el pasado 15 de junio y publicada días después por medios camboyanos, mostró a Paetongtarn refiriéndose a Hun Sen como “tío” y criticando abiertamente a sectores del Ejército tailandés, tildando a ciertos comandantes como “obstáculos para la paz regional” y miembros de una “facción hostil al diálogo”. Además, prometía atender cualquier solicitud de Camboya “sin burocracia ni condiciones”, lo que desató un aluvión de críticas entre nacionalistas, partidos conservadores y sectores del Ejército.
La Corte Constitucional tailandesa actuó con rapidez y suspendió a la primera ministra de sus funciones mientras investiga si violó normas éticas y compromisos institucionales. Con una votación de 7 a 2, el tribunal alegó que la conversación podría haber dañado la reputación y la soberanía del país. En su lugar, el viceprimer ministro Suriya Juangroongruangkit ha asumido temporalmente la jefatura del gobierno.
La filtración también generó una crisis diplomática con Camboya. Si bien Hun Sen aseguró que publicó la grabación para evitar malentendidos, el gobierno tailandés consideró el acto una “intromisión deliberada”. Como respuesta, Tailandia ha cerrado temporalmente varios pasos fronterizos y suspendido reuniones bilaterales.
Políticamente, la situación ha fracturado la coalición de gobierno. El partido Bhumjaithai, socio clave de Paetongtarn, retiró su apoyo apenas horas después de conocerse el contenido de la llamada. Manifestaciones lideradas por sectores pro-monárquicos se multiplicaron en Bangkok y otras ciudades, con pancartas que piden la renuncia de la primera ministra y acusan a los Shinawatra de “entregar el país al extranjero”.
Paetongtarn, hija del derrocado ex primer ministro Thaksin Shinawatra, fue elegida a inicios de año con un discurso de reconciliación y modernización institucional. Su llegada al poder representó el regreso de su familia a la política tras años de exilio, golpes de Estado y proscripciones. Sin embargo, este episodio ha debilitado seriamente su liderazgo.
En un mensaje público, la mandataria suspendida defendió sus palabras como parte de una estrategia diplomática para suavizar tensiones fronterizas y negó haber traicionado al país. "Mi deber es proteger a Tailandia con todos los medios posibles, incluso mediante conversaciones privadas", aseguró.
Mientras tanto, la Bolsa de Bangkok sufrió una fuerte caída ante la incertidumbre política, y varios analistas no descartan la posibilidad de un nuevo golpe militar si la situación se agrava. Tailandia ha vivido más de una docena de asonadas en las últimas décadas, muchas de ellas dirigidas contra gobiernos ligados a la familia Shinawatra.
El futuro político de Paetongtarn dependerá ahora de lo que decida la Corte Constitucional y del apoyo que logre retener dentro del parlamento. Si la presión interna y externa continúa aumentando, su permanencia en el poder podría ser insostenible, reviviendo viejas tensiones en un país históricamente dividido entre populismo democrático y autoritarismo militar.