Los Balcanes a la UE: «Dejen de hablar del sexo de los ángeles mientras las puertas de Constantinopla se derrumban»

Albania y Macedonia del Norte arremeten contra la lentitud y las promesas vacías de la UE y contra el «secuestro» búlgaro a sus candidaturas Leer

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Unión Europea El malestar de los Balcanes amenaza con amargar la Cumbre europea Guerra en Ucrania Un paso, un símbolo y una trampa: la adhesión de Ucrania a la UE no será pronto ni fácil

En el mundo encorsetado de Bruselas, donde casi todo se resuelve sin estridencias, mediante negociaciones eternas y técnicas, cuando alguien levanta la voz el eco resuena por todas partes. Este jueves, los 27 se reunieron en la capital comunitaria con los vecinos de los Balcanes occidentales, los eternos aspirantes a una adhesión, los estudiantes aplicados, los amigos indignados porque tras llevar ocho años (como Albania) o 18 (como Macedonia del Norte) esperando la apertura de negociaciones ven cómo Ucrania y Moldavia han logrado un trato VIP con la aceptación de su candidatura a la UE. Y la bronca ha sido tan extraordinaria, tan agresiva, tan clara y pública, que el eco se ha escuchado en todo el continente.

«Les suplico que no dejen que la UE sea una congregación de doctores de a Iglesia discutiendo sobre el sexo de los ángeles mientras las puertas de Constantinopla se derrumban. Siento una profunda pena por la Unión Europea«, ha lamentado el primer ministro albanés, Edi Rama, tras el fallido encuentro. «Nos prometieron que se abrirían de forma incondicional las negociaciones, pero aquí estamos esperando. Lo que está pasando es un problema serio y un golpe a la credibilidad de la UE, estamos perdiendo un tiempo precioso, un tiempo del que no disponemos. No podemos permitir que asuntos bilaterales se conviertan en problemas multilaterales», se ha sumado Dimitar Kovacevski, primer ministro de la República de Macedonia del Norte.

La jornada ha sido un desastre absoluto. El encuentro no estaba lo suficientemente bien preparado. La idea era tranquilizar a los que están esperando, pero la situación política en Bulgaria lo ha reventado todo. El Gobierno, a punto de caer, no sacó adelante la votación que debería haber servido para levantar el veto que Sofía mantiene para la apertura de negociaciones con Macedonia del Norte desde hace años por cuestiones muy sensibles de identidad nacional, historia y mitos.

Futuro de la Unión Europea

El Parlamento búlgaro debía haber cogido el testigo, pero la responsable del comité de Exteriores se ha ausentado deliberadamente para parar el proceso. Y, como consecuencia, sigue todo parado. Serbia y Albania amenazaron con no venir y boicotear la cumbre en solidaridad con sus vecinos. Al final vinieron, y decidieron que ya que no habría avances políticos, darían un ‘show’ mediático.

La rueda de prensa de los tres mandatarios fue un espectáculo en una Bruselas poco acostumbrada a las salidas de tono. Con bromas, chistes y frases duras. No eran los candidatos sumisos y complacientes de costumbre. Han gritado, atacado, respondido. «Es una desgracia. Hemos hecho mucho, hemos tomado decisiones muy difíciles, estamos decididos a europeizarnos, es hora de que la UE cumpla su promesa antes de hacer más», denuncian los macedonios.

Rama, un político que arranca su tercer mandato, sin pelos en la lengua y con poco que perder, ha llevado la voz cantante, haciendo de portavoz de sus socios. Ironizando sobre los lazos con Rusia de Serbia, sobre los -absurdos- problemas de Grecia o Bulgaria con los nombres de Macedonia o su idioma. Pero sobre todo con las exigencias comunitarias.

«Albania lleva 8 años esperando y yo he tenido que ganar tres elecciones para intentar empezar esas negociaciones. Es importante decir la verdad, la razón no es simplemente Bulgaria. Bulgaria es una desgracia, pero no es la razón, es el espíritu corrupto del proceso de ampliación. Un miembro de la OTAN mantiene secuestrados a dos más mientras hay guerra en el patio trasero de la UE y 26 países miran impotentes. Nos dicen que Putin está muy enfermo, quizás, pero lo seguro es que la UE no parece muy sana tampoco. La agresión rusa está recibiendo una generosa ayuda por un país de la OTAN, Bulgaria, para desestabilizar a otro», ha lamentado.

El golpe se ha notado y la comparación con ‘Esperando a Godot’, la obra inmoral de Beckett que han escenificado en sus redes sociales los dirigentes balcánicos ha logrado la atención de periodistas de todo el planeta. La ampliación lleva lustros parada y hay un apetito escasísimo, porque la adhesión masiva del Este en 2004 ha dejado heridas profundas. Pero toda esa retórica y narrativa se ha venido abajo con Ucrania y Moldavia. Acelerar los pasos para que ambas reciban el estatus de país candidato lo cambia todo, deja en un lugar comprometido a los 27 y las instituciones, y hace falta reacción.

El primer paso es ir hacia lo que Emmanuel Macron ha llamado una Comunidad Política Europea o lo que en el lenguaje del Consejo Europeo, como se recogerá en las conclusiones de esta cumbre, se denomina al menos ‘Wider Europe’, una Europa más amplia. Encontrar algo, un paso intermedio, para que los candidatos se sientan mucho más cerca, más integrados, durante el proceso. Con más lazos, más conexión, más fondos europeos. Ahora toca decidir quién puede aspirar a ello, a qué pueden optar y cuándo.

La reacción a la bronca balcánica ha sido inmediata. Los 27, cuando se han quedado solos en la sala, no han abordado la cuestión ucraniana, como estaba previsto, sino que han seguido con el tema balcánico. Los diplomáticos se han movido en masa para intentar justificarse, para reconocer errores, para explicar que sus jefes han tomado nota y van a trabajar, desde hoy mismo, para reformar, cambiar, mejorar y agilizar el proceso.

La puerta sigue cerrada, pero al menos tendrán que abrir un ventanuco. La presión en los Balcanes aumenta cada día, Rusia y China están haciendo pesca de arrastre y los peligro para el continente, desde hace siglos, vienen ola tras ola desde esa región. Cuando las puertas de Constantinopla dejaron de aguantar.

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