Escrivá abronca a los empresarios por jubilar de forma «agresiva» a los mayores de 55 y «cargar» el coste a la Seguridad Social

El ministro de Inclusión critica ante el Instituto de Empresa Familiar «la cultura instalada de la jubilación anticipada» Leer

Escrivá abronca a los empresarios por jubilar de forma «agresiva» a los mayores de 55 y «cargar» el coste a la Seguridad Social

El ministro de Inclusión critica ante el Instituto de Empresa Familiar "la cultura instalada de la jubilación anticipada" Leer

El ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, ha reemplazado a última hora a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ante el exigente auditorio de la asamblea del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) y no ha sido diplomático ante algunos de los principales empresarios del país.

Aunque Escrivá ha defendido el modelo de las empresas familiares por tener características de responsabilidad social especiales, ha dedicado parte de su intervención a abroncar a los empresarios por «la cultura instalada de la jubilación anticipada». Con tono siempre pausado, pero contundente, Escrivá ha lamentado que las empresas abusan de jubilar pronto a sus trabajadores de una forma que ha calificado de «agresiva» y ha señalado la «anomalía» que supone que en España haya una tasa de actividad en los trabajadores de entre 55 y 75 años más baja que en el resto de la Unión Europea. «La jubilación anticipada es cargar los costes de la reestructuración empresarial a la Seguridad Social (…) No es la solución».

En el acto de clausura de la asamblea anual del Instituto de la Empresa Familiar, Escrivá ha sido rotundo en que para cuadrar las cuentas «no hay ninguna medida más eficaz para la sostenibilidad del sistema de pensiones que aplazar la edad de jubilación». Para ello quiere que, en la segunda parte de la reforma que plantea para este año, introducir «incentivos positivos» a la jubilación activa y la parcial. Es decir «compatibilizar sueldo y pensión».

A la asamblea han asistido, entre otros, el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, los financieros Juan March y Miguel Abelló, la presidenta de Coca-Cola Europacific Partners, Sol Daurella, de Barceló, Simón Pedro Barceló, o de Iberostar, Sabina Fluxá.

El ministro también ha cerrado por ahora la puerta a incumplir el compromiso de subir las pensiones del próximo año con arreglo a la inflación, aunque ésta se dispare. «La sostenibilidad del sistema de pensiones es fundamental, pero también lo es dar certezas a los pensionistas y futuros pensionistas«.

Escrivá también ha lamentado que las empresas no destinen más recursos a la formación de sus empleados y ha criticado «la ansiedad» que existe sobre los fondos europeos, cuando cree que se están ejecutando «bien».

En Instituto de Empresa Familiar (IEF) ha dado un espaldarazo al Partido Popular al invitar a participar a la asamblea a su secretaria general, Cuca Gamarra, cuando la tradición en su asamblea anual es pedir la participación sólo de miembros del Gobierno u organismos del Estado. Gamarra, por su parte, ha asegurado a preguntas del director general del IEF, José Luis Blanco, que «no hay demonizar al empresario» y ha dado particular importancia a las empresas familiares. «Lo que tenga que decir la empresa familiar hay que escucharlo. La filosofía que está detrás de la empresa familiar es el modelo de cómo es España», ha afirmado Gamarra.

El IEF ha elegido como nuevo presidente al de Sener, Andrés Sendagorta, que ha asegurado en su primer discurso que «las empresas familiares son uno de los pilares clave sobre los que se asienta la sociedad civil española». Ha seguido la línea de su antecesor, Marc Puig, al que ha vencido mandato, de reclamar al Gobierno que no ponga más trabas e impuestos a las empresas en esta fase de la economía española. «No pedimos favores ni queremos privilegios. Lo que pedimos es que se nos tenga en cuenta y se nos permita competir en el mundo sin lastres ni desventajas», ha recalcado. También ha reivindicado que las empresas familiares encarnan desde siempre los valores ahora de moda de responsabilidad social corporativa y de visión a largo plazo sin buscar el beneficio rápido. Por eso ha pedido defender este modelo de tejido productivo «sin proteccionismos retrógrados, pero también sin ingenuidades peligrosas», en alusión a cargar con tantas trabas e impuestos a los empresarios familiares que lo más tentador sea vender la compañía.

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